Tapizar las sillas


Hace ya casi un año que nos metimos en el lío de reformar la casa y conforme pasa el tiempo más contenta estoy con el resultado. Ya os contaba, cuando estaba en plena marea, que el objetivo era conseguir espacio en el recibidor y en un par de dormitorios. Os enseñé en entradas anteriores el cambio que supuso en el cuarto de mi hijo y en el recibidor, pero tengo pendiente enseñaros cómo quedó mi habitación, la que más ganó con la obra.

Cuando por fin acabaron los trabajos de albañilería y pintura comenzaron los de limpieza e hicimos varios retoques para actualizar algunos muebles, entre ellos las sillas del comedor que tenían un tapizado rojo que no me gustaba nada. Esta tela roja no es realmente la original, hace algunos años ya la había cambiado... Sí, ya tengo cierta experiencia tapizando sillas :-)

Mis sillas llevan el asiento atornillado a la estructura, ya me encargué que fuera así cuando las compré porque son las más fáciles de tapizar. No es un trabajo complicado pero sí entretenido, hay que ir con cuidado a la hora de cortar la tela y viene bien contar con una ayuda para tensarla cuando se grapa a la base. A mi me ayudó mi hermana.

Para calcular los metros de tela que vais a necesitar debéis tener en cuenta el ancho del asiento y sumarle 20 cm más, 10 por cada lado, para poder doblar y grapar por la parte de abajo. Según el ancho de la tela que elijáis necesitaréis más o menos longitud, calcular cuántas os caben en el ancho de la pieza de tela y así podréis saber cuántos metros de tela comprar.

Por ejemplo, en mi caso: 
- Medidas del asiento:        Ancho: 50 cm
                                         Largo: 50 cm
- Ancho de la tela que me gustaba: 150 cm
- Cantidad de sillas a tapizar: 6

Necesité 210 cm de tela. Pero conviene añadir unos cm más para no quedarnos cortas, yo compré dos metros y medio.
Las herramientas que necesitamos son las que os muestro aquí:


Y estas son las instrucciones que hay que seguir paso a paso:


1.- Dar la vuelta a la silla y apoyarla sobre una mesa. Desatornillar los cuatro tornillos que sujetan el asiento a la estructura, suele haber uno bajo cada pata. La intención es soltar el asiento para poder trabajar con él.



2.- Retirar la tela antigua sacando todas las grapas que la sujetan a la madera. En mi caso debajo sale la tela original porque en su día lo necesité quitarla, estaba bastante limpia. Si quitáis ese primer tapizado lo que veréis debajo es una tela blanca o de arpillera que sujeta la espuma del asiento, esa no la saquéis.



3.- Extender la tela nueva sobre la mesa, colocar el asiento sobre ella y doblar el retal para ajustarlo a la base.  Grapar la tela clavando grapas a uno o dos centímetros del borde por todo el contorno del asiento. Aquí es donde conviene contar con la ayuda de alguien que sujete y tense la tela mientras la grapáis. De este paso no tengo fotos, andábamos las dos muy ocupadas poniendo grapas. ¡Sorry!



Una vez la tela esté bien sujeta puede que necesitéis recortar el borde para que quede lo más ajustado posible.


4. Montar el asiento en su sitio. Poner la base de la silla sobre la mesa con la parte de abajo hacia arriba y colocar la estructura sobre ella en la posición donde han de encajar los tornillos. Volver a atornillar con fuerza los 4 tornillos que la sujetaban. Y digo con fuerza porque realmente hay que hacer mucha, a mi me costó. 




Para que quede perfecto podéis poner una tela blanca que cubra los bordes del tapizado y no se vean los hilos. Yo ya estaba cansada y como al quedar en la parte de abajo no se ven, prescindí de ella. Está la original, que cubre el tablero del interior.

Y ya está, una detrás de otra hasta terminar. Es laborioso pero el resultado es fantástico..., ¡sillas como nuevas! Ahora a presumir de manitas con amigos y familia (compartirlo en el blog :-)) y disfrutar de haberos ahorrado unos euros en tapicero.



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