Reformando el recibidor


Aunque no fue por donde comenzaron las obras, os voy a contar la transformación de la entrada de casa. Antes era símplemente un metro cuadrado para que la puerta se pudiera abrir y pasar al interior cual si de un cuello de embudo se tratara. No había espacio para recibir a las visitas, cuantas veces abría y me echaba hacia atrás para que la gente pudiera entrar.



Desde la terraza era una entrada bonita, yo estaba encantada con mi jardinera y las plantas que en ella había.Pero no hubo más remedio que quitarlas para poder hacer un armario donde situar la caldera de calefacción y otros electrodomésticos de tratamiento del agua. Sí, a pesar de los impuestos que pagamos para tener agua en casa, si no la quieres cargadita de cal y otras sustancias, necesitas poner descalcificador y otros filtros.



La celosía era un elemento que detestaba enormemente, así que, cuando desapareció fui feliz. Fueron días desesperantes, por esa puerta entrábamos y salíamos a diario de casa. El polvo de la obra entraba, pero ya no salía. Y quitarlo costó lo suyo.


Mi mayor suerte fue contratar a unos verdaderos profesionales que trabajaron con un cuidado máximo. El suelo del pequeño porche de entrada tenía pendiente hacia fuera, eso hacía que la nueva puerta no pudiera abrir bien. Tuvieron que levantar todas las baldosas de gres y volverlas a poner después de corregir la inclinación... ¡y no rompieron ni una!


Aquí ya estaba la nueva puerta colocada en su sitio. 


Este era el lugar que ocupaba la antigua puerta de madera. Como os explicaba, a penas un metro cuadrado para entrar en casa y distribuir cuatro espacios.


Desde la puerta mi nuevo recibidor es éste. No es que sea una entrada enorme, pero ya pueden pasar dos personas sin tener que hacer malabarismos.


Todavía quedaba mucho por hacer. La terraza seguía ocupada por las herramientas de los albañiles y los pintores. De todos modos parecía una nimiedad comparado con todo lo que hubo días atrás.


La nueva puerta y la pared sobre la jardinera preparada para poner nuevas plantas. Todavía no tenía decidido qué plantar, aunque había un rosal en una maceta que parecía un firme candidato.


Este escalón terminado anunciaba el final de la reforma. Una vez estubo puesto y seco comenzaron las tareas de limpieza. Mi agradecimiento a los trabajadores que al finalizar dejaron la terraza con muy buen aspecto.


Con la fachada recién pintada y los farolitos puestos, ya quitamos el cartón que protegía la puerta. Y el resultado fue éste.


Siento la mala calidad de las fotos, pero en ese momento nada más lejos de mi mente que sacar la cámara reflex. Con el papel pintado ya puesto y una consola que ya tenía antes en otro espacio, el interior quedó así.


Ha sido largo y muy tedioso. Detesto las obras y todavía me agobia recordarla, pero reconozco que el resultado es fantástico y que mi casa es todavía más acogedora y cómoda que antes.

Si has hecho reformas en casa comprenderás bien de qué hablo.
 ¿Tienes alguna experiencia parecida para compartir?

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4 comentarios

  1. ¡Qué bien ha quedado!
    Enhorabuena.
    Se ve amplia y luminosa.

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  2. Gracias, Patricia! Tienes razón en lo de la luz, antes no entraba tanta.

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  3. En mi blog te he dejado un premio. TE LO MERECES.
    Hay que celebrar lo bien que han quedado las obras.
    Un beso.

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  4. Las obras son un jaleo...pero ha merecido la pena viendo el resultado! Te he conocido gracias al premio que nos ha concedido Patricia, y me ha gustado mucho tu blog y tus ideas.También me gusta la decoración así que me uno a tus seguidores.
    Un saludo

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