Mi rutina diaria de limpieza


Mantener nuestra casa limpia es una de las tareas que más tiempo nos puede quitar al día. La percepción de la limpieza es muy subjetiva, hay quien quiere una pulcritud extrema y quien con una limpieza menos exigente le es suficiente.


A mi me gusta tener una casa bien decorada, limpia y organizada, pero hay otras cosas en la vida que también son importantes para mí.  Quiero que mi casa esté en orden, pero tener el suficiente tiempo libre para fomentar las relaciones y disfrutar de la vida, de manera que no quiero ser una esclava de mis hábitos de limpieza.

Tras muchos años de ama de casa, madre y trabajadora he conseguido una rutina que me permite dejar mi casa lo suficientemente limpia cada día. De vez en cuando planeo una limpieza más a fondo, pero si cada día me centro en esta rutina, consigo sentir que soy yo la que maneja mi vida y no mi casa.

Mi rutina consta de 2 normas y 3 acciones.

2 normas:

1.- Fregaderos y lavabos siempre limpios. Nada resulta más desagradable que encontrarse restos de comida en el fregadero o pelos en el lavabo del aseo. Siempre deben estar limpios y quien los utiliza debe dejarlos como los encontró. Es complicado hacerlo cumplir a los pequeños, pero insistiendo con paciencia conseguiremos que aprendan.

2.- Guardar lo que se utiliza: Importantísimo para conseguir que la casa no se llene de trastos en poco tiempo. Quien saca un objeto de su sitio debe devolverlo a su lugar cuando termina de usarlo.

3 acciones:

1.- Primera hora: comienzo levantando a los niños para que desayunen, se vistan y salgan hacia el colegio. Yo desayuno con ellos tranquilamente (todo lo que es posible con dos adolescentes) y cuando salen por la puerta me pongo en marcha. Hago las camas, me ducho, me visto y recojo la ropa para lavar.

2.- Limpieza ligera. Con esto me refiero a una limpieza rápida, todos los días y en la que todos los que estén en casa participan, incluidos los niños. Unos días pueden ser diez minutos y otros hasta una hora. Como mínimo se recogen todas las cosas y se colocan en su sitio, pero si es necesario se pasa una escoba, se quita el polvo y se limpian los baños.

3.- Cocina recogida todas las noches. Mi última tarea del día es dejar la cocina recogida. Cargo el lavavajillas y lo pongo en marcha, limpio los bancos y guardo cualquier objeto que no esté en su lugar. Comenzar el día con la cocina recogida ayuda mucho.

Si esto se lleva a cabo todos los días, consigo un buen ritmo de mantenimiento de mi casa. Con esta rutina, otras tareas necesarias no resultan tan pesadas y se pueden programar para una fecha apropiada.

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